miércoles, 26 de agosto de 2015

Toca dar guerra.

Por fin, mes y medio después parece que todo, o lo "peor", ya ha terminado.
Tengo oficialmente el alta, he dejado de ser un paciente más. Hasta Octubre, que me toca otra vez. 
Ha sido un año díficil, y la operación no es que haya sido de lo más suavecito. Practicamente me han abierto la cabeza para hurgar y conseguir quitarme esos horribles dolores, dolores que poca gente entendía. Eran de: antifaz, persiana hasta abajo, y no quiero escuchar ni una mosca. Lo peor era que a veces ni con pastillas se iban, era llorar de dolor. 
No me podía creer que eso fuesen migrañas, era imposible, y no me alejaba de la razón, la resonancia nos lo dijo. Tenía el cerebelo apretujado, y eso me producía un roce, el que me daba los dolores. Me han limado (o cortado, no sé), un cachito de hueso para que mi molesto cerebelo tenga espacio. 

Ya con la cicatriz curada piensas que las cosas ya sólo pueden ir a mejor. ¡No voy a tener más dolores de cabeza! 
Ha sido todo un proceso, para los médicos, mi familia, y para mí. 
Dentro de todo lo que ha sido, he tenido suerte. No hubo problemas en la operación, me quitaron bien los puntos, y la herida, aunque ha dado algún problemilla, no ha habido infección en ningún momento. 

Todo esto sólo se lo puedo agradecer al maravilloso equipo médico con el que me he encontrado. Desde mi cirujana, la que me ha quitado el dolor, pasando por toda la red de enfermería de La Paz, hasta mi enfermera del centro de salud (¡grande Laura!), que es a la que más lata la he dado.

De verdad, gracias, gracias y gracias. Tenemos buenos médicos en este país, hay que dejarlos trabajar como ellos saben. #sanidadpublicaydecalidad



Os dejo todo el proceso en fotos, 
NO APTO PARA SENSIBLES
en serio.